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Érase una vez una bruja. La bruja se llamaba Petra. Ella no era una bruja común y corriente. Vivía en un dúplex en el centro de Madrid rodeada de sus plantas favoritas. Tenía tan solo veinte años y era guapísima. Tenía los ojos verdes y el pelo rubio largo y rizado. Le encantaba  tomar té verde por las mañanas sentada en su mecedora en la terraza de su piso. Contemplaba hasta olvidarse de todo la magnífica vista hacia el Prado que se abría desde su terraza. Pasaba horas y horas con su gato negro en el regazo y pensaba en nuevas recetas de brujería. Aquel fue el único talento que heredó de sus padres muertos ya hacía muchos años.Por las tardes siempre daba una vuelta por el paseo del Prado con sus compañeras de la Universidad. Les encantaba observar a la muchedumbre de turistas que venían de todo el mundo. A veces entraban en el Jardín Botánico.

La bruja Petra tenía muchísimos amigos que vivían en diferentes rincones de España. Un día su amiga Belén la invitó a pasar la Semana Santa a las orillas del Atlántico, en la ciudad de Cádiz.

A pesar de que iba a tardar ocho horas en llegar a Cádiz, Petra decidió viajar en autocar para poder gozar del paisaje.

Salió de Madrid a primeras horas de un miércoles santo. Aunque el autobús iba por la autopista, le gustaba mirar los prados y las arboledas.

Cuando llegó a Cádiz, su amiga Belén la esperaba y la llevó a su piso que daba al océano Atlántico. Petra se puso muy contenta.Por la noche se fueron a la Caleta para ver la puesta de sol más bonita del mundo. Acto seguido se trasladaron a la calle donde ofrecían lo mejor de la cocina gaditana. A pesar de acostarse a las horas chicas de la noche Petra se levantó con los primeros rayos del sol. Tomó su favorito té verde disfrutando de la tranquilidad de la marea baja. Petra nunca antes había visto el océano y le daba gusto contemplar los cambios del agua. Horas después le sorprendería el subir repentino del nivel del océano. La guindilla del helado de su visita a Cádiz fue la procesión de Semana Santa. Todo el viaje representó una experiencia inolvidable para Petra. Siempre lo guardaría en su memoria y corazón.

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